La mayoría de cristianos dicen creer en Dios (Padre) y en su Hijo (Cristo Jesús). Si se pregunta si creen que el versículo «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» es literal, algunos incluso se molestarían por cuestionarlo. No obstante, la mayoría de Iglesias, incluidas las surgidas de la Reforma protestante, al abrazar la doctrina trinitaria rechazan virtualmente Juan 3:16. La Trinidad declara que hay un Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, una unidad de tres personas coeternas y coiguales. La expresión «coeternas» significa que siempre coexistieron, lo que destruye completamente la idea bíblica de un Padre y un Hijo literal. Este libro presenta argumentos históricos, bíblicos y exegéticos que muestran cómo la doctrina original del cristianismo sobre la Divinidad fue cambiada por la actual filosofía del dogma trinitario. Presenta de forma especifica, como referencia, lo que creían los fundadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y cómo sus creencias fueron consideradas errores y cambiadas por los adventistas modernos. Muestra cómo la relación entre Dios Padre y su Hijo no es una metáfora, sino que el Padre originó al Hijo arrancado de su seno (Juan 8:42, 16:28 y 7:29). Él engendró a Su Hijo en la Eternidad. «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.» (Juan 17:3)
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